Loïc Le RibaultSitio oficial · 1947–2007

Historia

«Decido, pues, poner a punto toda una serie de procedimientos que respetar escrupulosamente para que los indicios recogidos en el terreno lo sean en las mejores condiciones posibles, es decir, sin contaminación.»

Las muestras que recibe el doctor Le Ribault y los expedientes que se le someten no hacen sino confirmar el desastroso estado de la policía técnica y científica francesa que le había descrito la D.S.T. Los laboratorios interregionales de policía científica son ineficaces y están superados. Ni los mejores especialistas pueden hacer un buen trabajo si las muestras que examinan son de mala calidad, y la mayoría de las piezas de convicción que llegan a Le Ribault plantean problemas porque se han tomado sin rigor y a veces resultan inservibles. La razón es simple: los investigadores, policías o gendarmes, no están formados en las técnicas de toma de muestras extremadamente meticulosas que exige el examen de los precintos al microscopio electrónico.

Para mejorar las condiciones de recogida de indicios en el terreno, Le Ribault decide establecer una serie de procedimientos que seguir escrupulosamente a fin de evitar contaminaciones.

En diciembre de 1985 publica un documento detallado en el que explica, con ejemplos concretos, qué es el microanálisis, cómo recoger los indicios y qué precauciones tomar para no contaminar las escenas del crimen.

Los tres principios básicos del microanálisis

  • No hay dos objetos ni dos individuos idénticos.
  • Todo objeto o individuo lleva las huellas de los sucesos que ha vivido y de los lugares en que ha estado.
  • Dos objetos o individuos en contacto intercambian información. Este tercer principio lo había enunciado ya Locard, pero no se había explotado desde su muerte.

La congelación del lugar

Es esencial impedir que cualquier persona no especializada, sea cual sea su rango, acceda a la escena del crimen hasta la llegada de los expertos.

No contaminar la escena del crimen

El tercer punto concierne a la no contaminación de la escena por los propios expertos. Puesto que cada individuo modifica su entorno, Le Ribault aconseja a los expertos llevar un mono integral de plástico que no suelte pelusa, gorro y guantes de cirujano, y cubrezapatos de plástico, para no contaminar el lugar.

Una metodología meticulosa

El tamponnoir

En el centro de esta revolución está el tamponnoir, un utensilio innovador que permite recoger con precisión las partículas superficiales presentes en cualquier objeto o cuerpo. Gracias a su pastilla de aluminio provista de adhesivo de doble cara, evita toda contaminación entre la toma y el estudio en el laboratorio. Una invención tan novedosa que fue patentada. En su documento, Le Ribault recomienda tomas sistemáticas en el terreno, en la autopsia y sobre los sospechosos, mientras el caso se aclara: recogida de cabellos de la víctima, limpieza de las uñas, tamponado de las manos e incautación de la ropa. Indicios valiosos que pueden decidir la resolución de un caso.

El maletín de Tomas Para Microanálisis

Para facilitar y optimizar esas tomas en el terreno, el doctor Le Ribault crea y distribuye un maletín de tomas que bautiza como maleta P.P.M. (Prélèvements Pour Microanalyse). Un maletín meticulosamente concebido, con todos los accesorios e instrumentos indispensables para realizar tomas de manera eficiente. Con él, los investigadores pueden intervenir en el terreno con la certeza de disponer de todas las herramientas necesarias.

El vehículo de intervención

Por último, Le Ribault diseña el vehículo de intervención. Dotado de material de análisis de vanguardia y manejado por técnicos cualificados, es una verdadera innovación en la resolución de casos criminales. Saludado como una proeza en el salón Milipol de noviembre de 1987, permite realizar análisis en tiempo real y tratar in situ los indicios recogidos: un avance que reduce considerablemente los tiempos de espera y de análisis y permite resolver los casos con mayor rapidez.

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