
Sangre, Arena y Silicio
Memorias de un sabio insumiso
Ginebra, 21 de noviembre de 2003, ocho y veinticinco de la mañana. Cuatro policías armados llaman a la puerta de una habitación de hotel. El hombre que abre no es un terrorista. Es el científico que enseñó a la gendarmería francesa a mirar una escena del crimen.


